
Elegimos el color antes que cualquier otra cosa: es lo primero que definimos, no el detalle final.
No es el sillón más lindo que vas a ver. Es el que vas a seguir usando dentro de diez años, cuando los lindos ya se rompieron. Vas a pasar ahí más tiempo del que pensás — es lo que pasa, no una promesa. Cuesta lo que cuesta porque dura décadas.
Lleva almohadones. Van aparte.
La mesa ratona está pensada para ir con el sillón, aunque funciona sola: madera plástica reciclada, misma línea ortogonal, mismo color si querés el conjunto completo. Se fabrica a medida según necesidad — el precio corresponde a la medida de referencia.




